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viernes, 9 de marzo de 2007

Sorteo de la Champions: Cuartos de Final

Este viernes en Atenas el bolillero deparó 4 cruces a priori más que apasionantes. La suerte parece volver a sonreírle al gris Milán de Ancelotti, recibirá en el Meazza al frío y sistemático Bayern Munich. El mismo concepto puede caberles a los de Hitzfeld, este Milán super dependiente de Kaká lejos esta de la la solidez y contudencia de años anteriores y a sufrido horrores para superar a un mediocre equipo como el Celtic. Pronóstico: Oportunidad de oro para los italianos que evitan a equipos, en la previa, mucho más poderosos que los alemanes. Luz de ventaja para el Milán.
Así como en Millanello y en Munich seguramente reinó la satisfacción por el sorteo, en Stamford Bridge las muecas de preocupación inundaron la cara de José Mourinho, el 4 de abril el Chelsea recibirá a visita del ultra molesto Valencia de Quique Flores. Si había un equipo al cual querían evitar los ingleses ese era el Valencia, el Chelsea tendrá que lidiar con un equipo que en defensa es macizo como una roca y que en ataque tiene potencial para destruir a una defensa que extraña horrores las reiteradas ausencias de John Terry. Va a ser un choque con un derroche físico titánico. Un duelo táctico, seguramente chato y con pocas emociones, choque de pronostico reservado.
Es probable que en Manchester tampoco abunden las sonrisas tras conocerse los cruces, el choque con la Roma de Totti (la ida en Italia) no es para fiarse ni mucho menos. Los de Spaletti, tan rácanos como peligrosos en ataque, son un hueso duro de roer con la calidad para vencer a cualquiera. Cruce más que parejo. Por ultimo el PSV enfrentará a, mi candidato a levantar la copa, el Liverpool. Los holandeses buscan dejar en el olvido las acusaciones de se un equipo que arruga en las difíciles. Eliminar al Arsenal fue un paso adelante, superar al Liverpool ya sería confirmar que el equipo está listo para dar la talla en las grandes citas. Mientras tanto al Liverpool la suerte esta vez le sonrió, el PSV probablemente sea el más accesible de los ocho cuarto finalistas, y el juego bordado de los holandeses le calce como anillo al dedo al asfixiante mediocampo inglés. El Liverpool debería ganar el cruce. Es clave el partido ida, de sacar un mal resultado en el Phillips Stadium la velocidad en contraataque de Arouna Koné y Jefferson Farfán puede ser fatal para las aspiraciones de los de Rafa Benítez. ¿Cuales son sus pronósticos?

miércoles, 7 de marzo de 2007

La fría y soporífera superioridad del Bayern y el alma del Madrid.

El Bayern Munich está entre los ocho y es justo, fue superior ante un pobre equipo que llegó a Alemania pensando más en cuidar la estrecha ventaja conseguida en el Bernabéu que en otra cosa. Apenas diez segundos de comenzado el partido el plan diseñado por Capello había quedado obsoleto, el Bayern agradeció el amarretismo del italiano y dominó el primer tiempo a voluntad.
No habiamos llegado ni a los quince segundos y a Capello ya se le habían quemado los papeles, el “trivote” del mediocampo (Emerson, Gago, Diarra) plantado para aguantar la embestida alemana, dejó de ser el cerrojo ideado por el entrenador ni bien Maakay conectó una gran asistencia de Salihamidzic y marcó para dar vuelta la serie. 10 segundos nada más.
Ante la necesidad de marcar al menos un gol, casi sin creativos sobre el campo, el Real Madrid hizo lo que marcaba la lógica: intentó empujar al Bayern contra su área, como sea, a la fuerza, tirando pelotazos, corriendo; intento y chocó, chocó, chocó, y casi siempre fue para atrás. A la hora de chocar y correr nadie le gana a los alemanes, y este Bayern sea muy limitado, podrá tener en sus filas jugadores brasileros, franceses, bosnios, belgas u holandeses, pero es un equipo 100% alemán y, de las tierras teutonas, es el más fuerte y más curtido en este tipo de batallas. Cuando el partido es feo y aburrido casi siempre ganan los alemanes es como una ley implícita del fútbol y el Madrid lejos de romperla entró en el juego que le convenía al conjunto de Baviera. Con su débil circuito creativo totalmente maniatado (recién sobre el final del primer tiempo ya con Guti por Emerson el Madrid pudo generar algunas aproximaciones al arco alemán) el equipo español fue victima de una superioridad fría, gris, tan soporífera, como incuestionable. El Bayern con su fútbol serio y plomizo, incapaz de contagiar la más mínima dosis de emoción borró de la cancha al Madrid que si se mantuvo con vida fue porque tiene al más galáctico de todos los arqueros y porque su rival no logró plasmar en el área la terrible supremacía que generaba atacando por las bandas (excelente partido de Schweinsteiger, de Salihamidzic y de Sagnol). La entrada de Guti reacomodó el mediocampo español, ubicado por la izquierda, buscó asociarse con Gago, (a esta altura mucho mas liberado de marcas que Diarra), quedando por derecha Raúl. Recién a los 40 minutos el Real pudo gestar algo interesante en ofensiva cuando el desconectado Higuaín combinó con Guti que termino pateando desviado, enseguida un buen disparo de Raúl dio en el lateral externo de la red. Terminaba el primer tiempo y el Madrid al menos había mostrado ciertos vestigios de reacción.
Durante el segundo tiempo el partido fue mucho más parejo, a cada avance madrileño le seguía un intento de contraataque alemán, cambiando el balón de banda con rapidez, lograban ubicar siempre un mediocampista vacío (generalmente Schweinsteiger) en posición de tiro o pase, entre Casillas y Helguera oficiaron de salvadores y por eso el Bayern no liquidó el partido.
En el fragor de la batalla el alma de Raúl encontró un compañero en Cassano, y si bien los de Capello eran un cúmulo de voluntad y tesón, el ingreso del italiano les permitió llevar el juego a campo alemán. Un Madrid muy luchador golpeaba las puertas de la firme defensa alemana cuando un blooper defensivo entre Helguera y Ramos derivó en un corner. Centro perfecto y gran cabezazo de Lucio (una de las figuras de la cancha junto a Casillas). 2-0, el Bayern poco menos que liquidaba la serie.
Jugado y sin fichas, Capello apeló a lo único que tenia en el banco para dar vuelta la historia, Robinho, y el brasilero entró, con una tónica parecida a la de Cassano: sin muchas luces pero derrochando esfuerzo y voluntad; con esas pocas armas y empujado por su vergüenza el Madrid llevó al Bayern contra su arco y tras una buena combinación de los dos ingresados, Lucio derribó a su compatriota dentro de área y, a falta de diez minutos, Van Nistelrooy cambió el penal por gol. Envalentanados por el descuento, los visitantes llenaron de pelotazos y cabeceadores el área rival, buscando la clasificación. El gol no llegó y el Madrid quedó eliminado tras una muy mala actuación desde lo tecnico pero con una entrega digna de elogiar.
Así como ayer critique a un Barcelona que se fue de la copa abandonado a su suerte hoy aplaudo a un Real Madrid que jugo pésimo, pero que apeló al corazón y al coraje y se despidió como los grandes, aún sabiendo que la empresa era casi imposible, dejó la vida en cada pelota y presionó lo más que pudo. Utilizando el lugar común, el Real cayó de pie.
Para el Bayern queda la satisfacción de haber quitado de competencia a un rival durísimo con sus armas de siempre de siempre: Once soldaditos de plomo que corren sin cesar, un equipo de utilitarios, muy ordenaditos eso sí, que luchan, que chocan, que caen y que se levantan, que se vuelven a caer y siguen intentando, esa perseverancia, fría, sistemática, una superioridad metalúrgica incapaz de emocionar y muy cercana al aburrimiento. Y ya se sabe como es la historia: cuando la almohada se mira con cariño. Pum!!! Ganaron los alemanes, otra vez.

martes, 6 de marzo de 2007

Se fue el campeón. ¿Lo echó el campeón?

¿Cuanto tiempo repercutirá en la cabeza del barcelonismo este partido en Anfield?, el resultado ha maquillado una clarísima superioridad del Liverpool. Tras un primer tiempo en el que los de Rijkaard debieron agradecer salir con vida en la eliminatoria, el Barcelona dejó pasar la oportunidad. Esos primeros 45 minutos del Liverpool fueron, otra vez y van, una clase práctica de Benítez de cómo anular por completo al Barcelona y vapulearlo ya sea en base a contraataques y yéndolo a buscar.
¿En que se justificó la superioridad inglesa? En que Agger y Carragher, la figura del encuentro, se comieron a un Eto’o que casi no toco un balón en todo el partido. Finnan hizo lo propio con un apático Ronaldinho, y Arbeloa repitió la gran actuación del partido de ida anulando a Messi.
En el mediocampo la apuesta de Rijkaard (Iniesta, Xavi y Deco, custodiados por Márquez) por controlar el balón y darle juego al tridente ofensivo naufragó ante la presión de un enorme Sissoko y ante esa brújula que es Xabi Alonso, sólo Iniesta pudo por momentos mover la pelota con claridad y rapidez. En el juego por las bandas, al carecer el equipo catalán de volantes externos naturales Gerrard y, sobre todo, Riise se hicieron un festín durante esa etapa inicial. Precisamente en los pies del noruego estuvieron dos de las más claras situaciones de gol del partido: dos zurdazos espectaculares a punto estuvieron de quebrar el cero, el primero de ellos, un tiro cruzado que beso el palo izquierdo de Valdés, mientras que el segundo hizo temblar el travesaño.
En un partido que se desarrollo dentro de lo esperable, fue Rafa Benítez quien mejor leyó el partido, para contener a un mediocampo con mucha posesión de pelota, plantó una barricada con un doble pivote que cumplió de gran manera; una vez recuperado el balón torturó a la defensa catalana en base a la rapidez de sus delanteros Kuyt y Bellamy, ambos con la movilidad necesaria para complicar una defensa de tres hombres (Thuram sobrando, Oleguer y Puyol tomando a los delanteros) que si bien no jugó un mal partido no logró contener los errores que provenían de la línea media.
Confundido estaba el Barsa cuando Sissoko conmovió el travesaño tras un error infantil en la salida de Valdés. Justamente entre el arquero y Puyol, en la línea, taparon una cuadruple llegada de los reds que incluyo remates de Bellamy, Kuyt, Riise y Arbeloa
El Liverpool imponía condiciones, obligó al Barcelona a intentar perforarlo permanentemente por el medio donde tanto Sissoko como Xabi Alonso fueron impasables, mientras que la dupla central, bien arropada por el mediocampo, se cansó despejar balones.
Cuando todos imaginábamos que en el entretiempo Rijkaard movería las piezas todo siguió igual, tramite idéntico al del primer tiempo. Ronaldinho hizo su, tardía, aparición en el partido estrellando una clarísima ocasión al palo. Salvando este percance el Liverpool seguía sin sufrir.
Hasta que salió Eto’o por Giuly, y Rijkaard se volvió loco pensé, por más falto de fútbol que este el camerunés es increíble que perdiendo (en el global) saque al mejor delantero centro de la plantilla, al único con cierta y comprobada capacidad de remate, máxime para inventar un centrodelantero entre Ronaldinho y Messi, y peor aún teniendo en el banco a Saviola y a Gudjohnsen. En ese momento Benítez decidió un cambio que empañó su hasta aquí perfecto planteo al quitar un delantero (Bellamy) e ingresar volante como el eléctrico Pennant. Doble error porque el cambio acertado era la entrada de Crouch por el galés, y por que al sacar a un delantero le permitió a Rijkaard corregir su error en la salida de Eto’o. Resumiendo, el técnico holandés puso fin al invento táctico de Messi y Ronaldinho como puntas de lanza mandando a la cancha a Eidur Gudjohnsen reemplazando a Thuram. Se jugó Rijkaard, tarde para mi gusto, pero lo hizo. Cinco minutos después, en su primera aparición, el islandés marcaba el que a la postre sería el único gol del encuentro.
Y cuando todos imaginábamos una terrible presión por parte del Barcelona solo un tibio remate de Ronaldinho, tras una buena internada de Giuly, alteró la tranquilidad de Reina. Benítez que acusó recibo y mandó a Fabio Aurelio por Riise para clausurar el único sector que le causaba problemas defensivos. Tapó los tibios embates de Giuly y el Liverpool cerró el partido, y hasta tuvo claras chances de marcar (increíble lo que pierde Crouch en el área chica).
Se fue el campeón, maquilló la caída, pero no se jugó casi nunca, sabiendo que se quedaba afuera no fue en busca de la clasificación con la convicción que el caso necesitaba, se fue el campeón y se fue como uno más. Ni si quiera terminó el partido apretando con centros al área de Reina, se limitó a esperar que el milagro suceda.
El Liverpool, un equipo que nunca va a arriesgar más de la cuenta, les otorgo a los catalanes la oportunidad por la cual estos imploraban; le perdonó la vida en el remate final, uno, dos, tres, y así hasta ocho veces y se terminó el partido en cero. Benítez pese a casi obligar a Rijkaard a enmendar su gran error del partido, volvió a sacarle una vuelta de ventaja al técnico holandés.
En los 180 minutos , y en ambos encuentros, fue más el Liverpool; paso con justicia sacó al campeón y ahora es uno de los grandes candidatos a levantar la orejona.